miércoles, 25 de marzo de 2015
Reto 2: Feo, frutal y femenino
Reto: Aventura frutal
martes, 24 de marzo de 2015
Texto con limitaciones: la negativa
lunes, 23 de marzo de 2015
Reto: La negativa
lunes, 6 de septiembre de 2010
Nuevas épocas
Sobre el Jositivismo (Parte 1)
1.- Tenemos derecho a sentir
Una vez que formas parte de la sociedad, se te da un permiso que no necesitas. Un permiso de algo que ya hacías, pero que tal vez nadie te había dicho que podías hacer: sentir. No podemos tener libertad de acción, sólo podemos actuar bajo ciertos parámetros, y sería estúpido hacer todo lo que queramos sin tener en cuenta las consecuencias. No podemos tener libertad de pensamiento, los pensamientos suceden necesariamente condicionados y ya. Sin embargo, sí podemos tener la libertad de sentir, pero nos han hecho sentirnos culpables por ello. Pareciera que en la vida sólo podemos tener sin ser juzgados, o alegría moderada, o indignación por el “estado actual de las cosas”.
Pues aquí tenemos lo que no necesitábamos: derecho a estar tristes, o enojados, o celosos, o enamorados, o rencorosos, fervorosos, aburridos, adoloridos. Tenemos derecho a sentir repudio por los que son diferentes, lástima por los que sentimos inferiores, envidia por los que creemos mejores. Podemos sentir temor, indiferencia o desprecio por los dioses. También tenemos derecho a sentirnos culpables y a reprimirnos (muchas de las personas más agradables lo son porque se reprimen).
Pero entonces, uno podría preguntarse, una vez que consiga mi licuado ¿por qué querría quedarme? Yo ya podía sentir antes de pertenecer a la Sociedad Josística. ¿Qué es lo que los hace especiales?
Es nos lleva directamente al segundo postulado.
(Continuará)
domingo, 21 de febrero de 2010
Pa variar
Durante una tarea, conocí un modelo cosmológico que me pareció muy interesante: la tierra hueca. Los modelos de tierra hueca son diversos, el que me llamó más la atención se llama "Cosmogonía Celular", que dice que vivimos dentro de la tierra, y cuando volteamos hacia arriba, vemos el centro del universo, el Sol. Es decir, al igual que Brahe, es un modelo geocéntrico y heliocéntrico al mismo tiempo. Hay muchos artículos sobre estos modelos, la mayoría para burlarse de ellos, entre ellos está el que mando, que quizá no esté "indexado" ni nada parecido, pero es el primero que vi y que explicó la teoría claramente, aunque sea para refutarla: http://www.lhup.edu/~dsimanek/hollow/morrow.htm
En este modelo podemos ver como, utilizando premisas alternativas (como la no linealidad de la luz), podemos explicar muchos fenómenos sin necesidad ni de un espacio infinito o de física newtoneana o aristotélica.
Por otro lado, este mismo autor tiene otra página muy interesante para quien se interese por nuestra percepción de la ciencia ¿realmente entendemos tan bien como creemos los fenómenos que aprendimos en la escuela? Yo me tuve la sorpresa de descubrir que no es así. Mi papá y yo tuvimos una discusión muy divertida con la pregunta "¿qué hace que una rueda se detenga?. Este documento es muy largo, pero un problema diario para reflexionar vale la pena: http://www.lhup.edu/~dsimanek/scenario/insight.htm
Si se toman la molesta de checar algún link (en especial el primero), comenten...
jueves, 4 de febrero de 2010
De nuevo
Y nada más
Narrador: Ya todo había terminado. Ya no había nada que hacer ni objetivo que perseguir. Se miraron a los ojos. Ella sonrió. Él no.
No podían decirse adiós, aunque ambos lo deseaban. Su hijo sí se los dijo, y se fue.
Estuvieron en silencio un rato más. Vieron partir lentamente al joven, esperando en cada uno de sus pasos que volteara. Cuando lo llegó a hacer, esperaban que regresara. Un murmullo de “adiós” cuando la maleza terminaba de ocultarlo fue lo único que rompió el silencio, para repararlo inmediatamente.
X: Aquí nos quedaremos nosotros.
Y: Como si tuviéramos opción.
X: Sí la tenemos, siempre hay opción.
X: Dímela.
Y: Volver a enamorarnos.
X: Terminó, entiéndelo.
Y: ¿Qué no es el fin siempre un nuevo comienzo?
X: Sí, de algo diferente.
Y: ¿Y si yo no quiero algo diferente? ¿y si yo te quiero solo a ti?
X: Entonces no lo habrías hecho.
Y: También podemos separarnos, cada quién por su lado.
X: ¿A dónde?
Y: Podemos acompañar a nuestro hijo.
X: Solo le estorbaríamos, no nos necesita.
Y: Yo le necesito.
X: Entonces ve tú.
Y: No te dejaré sola.
X: Entonces quédate.
Y: ¿Para qué?
Narrador: El silencio estalló de nuevo, y retumbó hasta el día siguiente.
X: Ahora que somos libres, ¿hay algo que te gustaría hacer?
Y: No.
X: ¿Has cumplido todo lo que te has propuesto en la vida?
Y: ¿y tú?
X: No.
Y: Pues sal y hazlo.
X: ¿Cómo?
Y: Tú mismo lo dijiste, somos libres, podemos hacerlo.
X: Ya no puedo, sólo me queda soñar con hacerlo.
Y: Envidio tus sueños.
X: No soy para envidiar ¿y cómo es que tú cumpliste lo que te propusiste?
Y: No pidiendo mucho, una familia, un hijo, casa propia.
X: ¿Nada más?
Y: Nada más.
Narrador: Por la noche, su segunda noche de libertad, ambos soñaron. Cuando despertaron, contaron sus sueños. Nuevos sueños. Empezaron a planear. Se sintieron felices. En la tercer noche, siguieron planeando. Ambos soñaron en la cuarta noche. Planearon en la quinta. Planearon en la sexta. Y nada más.
domingo, 25 de octubre de 2009
De tiempos que nunca existieron...
Ojalá guste este ejercicio. La idea cuando lo pusieron era describir, pero pues lo mío era la narración, así que disfrútenlo de todos modos.
Pueblito querido
- ¿Dónde está su líder?
- Señor, se debe referir a Don Seferino, el único aquí que sabe leer y escribir. Él trata con los extranjeros.
- Donde.
- ¿Dónde más? en la única casa de material.
La ciudad definitivamente ya no se puede decir que esté en ruinas, porque lo que antes era ruina, ahora es base para las construcciones. ¿Casa de material? Me imagino que ni siquiera sabe qué es eso, pero lo entendí, me dirijo a la parte más alta de la ciudad. Mientras que en la parte baja, donde ahora es mar, estaban los mercados y la prostitución cuando vivía aquí. Me gustaban esos lugares, pero les tenía miedo. Ahora que soy mayor, la ciudad se ve más pequeña, es difícil recordar porqué tenía miedo.
Al llegar, toco la puerta, sale un señor, el mayor que he visto en el pueblo, debe tener unos cuarenta años, la mitad de mi edad, no creo que aquí alguien viva más que eso.
- Don Seferino, saludos.
- ¿Qué se le ofrece? (me dijo)
- Pues anduve paseando con nostalgia por su pueblo, yo nací aquí, ¿sabe?
- ¿Y en qué le puedo servir?
- Vine a informarle que me llevaré a sus mujeres jóvenes para que tenga hijos en donde ahora vivo, y que me llevaré a sus adultos para que pesquen allá. La gente de donde vengo no sabe pescar, ni piensa aprender.
- ¿Qué pasará conmigo?
- Nada, no quisiera incomodarlo, solo quería informarle antes porque yo quiero mucho este pueblo, para que informe, divulgue y todo eso, y así evite que vengamos y lo tomemos por la fuerza. Invente una religión y diga que son sacrificios a los dioses o algo así.
- No lo haga.
- …
- Está bien… gracias por avisar.
- Fue un placer hacer negocios con usted, seguimos en contacto.
De regreso al barco, paso por donde antes vivía. Lo usan como carpintería. Me dará gusto tener a estas personas como esclavos, recordando mi infancia. Seré feliz otra vez.
domingo, 18 de octubre de 2009
Gomitas
I
- Es ridículo. (Dijo el antiguo jefe) ¿Por qué está esa mujer en un camino de gomitas? ¿Quién les dijo que las gomitas eran eróticas? Entiendan: no por acompañar a alguien desnudo, todo se vuelve sexy.
Sin embargo, las ventas subían.
II
No puede ser, ha cambiado por completo el sentido del público objetivo. Ahora las gomitas son eróticas. Ahora vemos en paredes de los talleres mecánicos ¡un pandita! Salen revistas con portadas de distintas formas de gomitas. Se les ha prohibido a los niños las gomitas. Gomitas, gomitas, gomitas ¿Y las mujeres?
III
En los cuartos de los niños, las cosas siguen como antes: camas desordenadas, fotos de su familia y de mujeres desnudas en las paredes. Las gomitas son tabú, las mujeres no.
IV
Ya había cambiado el mercado objetivo de las gomitas al público adulto masculino (y alguna chica rebelde). Pero ¿qué hay de la mujer? Intentaron poner a un negro desnudo en un camino de chocolate.
No aumentaron las ventas del chocolate, aunque sí de los clubes de chip n’ dale.
V
Qué triste eran los días en que la ropa no se comía.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Más adentro
[EDICION: agregué la cita al principio y arreglé algunos problemas de continuidad]
Allá afuera
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Tuve fe en mí mismo, en que conseguiría ser amado; había puesto la fe en el único lugar que conocía: en el fracaso. Por favor, termina de leer esto, no quiero que me ignores. Quiero que recuerdes que existo. Quiero que me entiendas: no le estoy hablando a ella, te estoy hablando a ti, es sólo que ella aparece siempre que hablo.